AMBIÊNCIA. Una invitación para entrar…

AMBIÊNCIA. Una invitación para entrar…  tiene por objeto explorar la transformación del dibujo a partir del bordado, con el hilo como elemento conductor a través de las siete instalaciones, donde la casa constituye el punto de partida para entrar en el universo femenino, que es lo primero que nos ampara en la vida.

El diálogo entre el tejido y el hilo construye caminos en cuyo recorrido se busca el reconocimiento del propio yo en el acto constante de hacer y deshacer, a través del lenguaje simbólico cargado de signos particulares e individuales que forman una cadena de vínculos entre la obra y el espectador.

La casa es el ambiente que alberga en sus aposentos las siete pasajes: El juego de la vida, La espera, El ajuar, El pasaje, La cena, Barreraje, La gran tela.

La casa tiene sus rincones encantados, cantando sonidos que guardan recuerdos de momentos vividos. Al recorrer los aposentos de la casa siento que las historias vividas en estos lugares no sólo pertenecen a quien las vivió sino también a aquellos que pasan por allí,  dejando sus rastros en el suelo y su olor en el aire.

Sentirse acogido al pasar por la puerta es como ser concebido en el acto de la fecundación. En este instante hay un manto que nos protege, nos envuelve y que llega a guardar todos los códigos en los que está grabada nuestra vida. Ése es nuestro primer cobijo – el seno materno. Nos concibe, nos guarda, nos revela. Estamos arropados al tiempo que estamos siendo guiados por el cordón umbilical que trae y lleva la energía creadora de todo nuestro ser. Revela un mundo lleno de sorpresas, salimos… vinculados por este cordón.

He aquí el hilo. Un hilo que guía el cambio de dimensión del dibujo al bordado en el ir y venir de la aguja que penetra el tejido y construye caminos que nos conducen a la reflexión de ¿quién soy?

En el acto de tejer el hilo de un punto a otro van constituyéndose imágenes simbólicas que remiten al tiempo la fuga, los sueños, los sentimientos y los recuerdos… – son punto de partida y de llegada – son pasajes.

En este momento el tiempo ya ocupa su lugar, se hace presente en el ir y venir de la aguja. El hilo se convierte en una prolongación de nosotros mismos. Está cargado de memorias, del antes y del después, de la afirmación y de la negación, de la certeza y de la duda, del pasado y del presente, de lo aparente y de lo oculto, del reverso y del derecho…

Este trabajo invita a entrar en casa, nuestro segundo cobijo, que es la propia ‘Ambiência’, y muestra ese cobijo en forma de gran instalación que contiene en sus aposentos los diferentes Pasajes. Con la obra de Gaston Bachelard, en particular La Poética del Espacio, como una de las principales referencias teóricas, la casa se recorre como un espacio interior para examinar los valores de la intimidad.

El ser femenino que transita por esta casa pasea por el silencio del espacio que acoge sus devaneos y lo protege. Por el color blanco dominante en todos los trabajos este silencio se hace implícito y queda interrumpido solamente por los toques de las líneas doradas y plateadas que conducen a una amplitud renovada.

Los dibujos traen recuerdos que están guardados dentro de la casa. Según Bachelard, la casa constituye una de las fuerzas de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del ser humano. El pasado, el presente y el futuro, que se oponen en determinados momentos y se estimulan mutuamente en otros, dan a la casa un dinamismo impregnado de recuerdos-imágenes aportados a la obra a través de símbolos de lo cotidiano que pasan a convertirse en signos de cada recuerdo. Teniendo también como referencia teórica la obra Materia y Memoria de Henri Bergson se puede afirmar que esos recuerdos afloran formando una cadena, siempre presente en la toma de decisiones, y convirtiéndose en síntesis de todos los estados del pasado.

Los aposentos de la casa están divididos en diferentes espacios que albergan las siete instalaciones, denominadas Pasajes. Los trabajos utilizan el dibujo bordado y la instalación como lenguaje visual, diferenciándose por las cuestiones conceptuales.

Primer Pasaje: ‘El Juego de la Vida’ aborda las cuestiones de lo exterior, de lo interior, de la revelación y de la imagen desde el punto principal del reflejo de las imágenes que se desdoblan a partir una sola imagen. En este pasaje, las repeticiones que se dan punto por punto en el bordado se suceden también en las imágenes.

Segundo Pasaje: ‘La Espera’ basa su construcción en el tiempo y en la monotonía. En el día a día de la casa se hace y deshace el nudo del tiempo, estableciendo un diálogo con ese mismo tiempo que parece no pasar. La monotonía se hace presente en el acto repetitivo de hacer y deshacer.

Tercer Pasaje: ‘El Ajuar’ se concentra en la memoria, en la intimidad y en el deseo; los cajones que guardan los deseos, voluntades e inquietudes están abiertos algunos, cerrados otros, y se encuentran ordenados o desordenados.

Cuarto Pasaje: ‘El Pasaje’ crea un diálogo directo con el inconsciente. En esta instalación el tejido y el hilo forman una escalera que busca una elevación, un pasaje ulterior que permita llegar a la cúspide de la transformación de la materia, de lo concreto, de lo físico en la búsqueda de superación de los planos que se alcanzan con cada peldaño.

Quinto Pasaje: ‘La Cena’ evoca la ilusión, lo imaginario, el silencio y la simulación. La obra está constituida por un conjunto de objetos – mesa y silla – que dan la impresión de ser reales. Pero, debido a su tamaño o a su disposición en el espacio, desde el punto de vista funcional es imposible que existan; por ello se nos presentan como imaginarios, como una simulación de lo real.

Sexto Pasaje: ‘Barreraje’ habla sobre las posibilidades y la esencia, la madurez y el tiempo como socios en este investigación, en la que lo más importante no es la materia en sí, lo físico, sino lo que se encuentra escondido entre la sabiduría y la madurez.

Séptimo Pasaje: ‘La gran tela’ trata la memoria, el registro, los vínculos y las cruces  basándose en la visión de quien concibe el mundo como un todo integrado y no como partes disociadas, en un proceso de interdependencia de todos los individuos con los fenómenos y los hechos.

Dado que se trata de un trabajo cuya construcción está marcada por un recorrido que se fue revelando paulatinamente a lo largo de un proceso de investigación plástica vinculada a los conceptos de lo femenino, no podía dejar de delimitar un espacio que permitiera reconocer ese Ser. La casa fue el campo elegido para realizar dicha investigación.

Reconocer este espacio como el segundo cobijo significa mirar hacia nuestro interior y descubrir deseos, inquietudes, recuerdos, carencias y actitudes. Significa ver aflorar la sensibilidad a veces escondida que se muestra en el simple gesto de manipular algunos elementos, como el hilo y la aguja que en una especie de baile dibujan imágenes. En este texto jamás se podrá decir todo lo que pueden transmitir las imágenes, pues la obra por sí sola posee su autonomía. En este sentido, aunque haya discurso no siempre se revela toda la creación ya que se trata de un acto visceral.

Este trabajo se centra en lo femenino y sus referencias domésticas, cuestiones que han  sido abordadas valorizando estos quehaceres que por lo general pasan desapercibidos porque forman parte de la rutina de una casa. Aquí se convierten en ritos de pasaje de ese día a día que en el hacer y deshacer construyen caminos que van dejando huellas que pueden seguirse. Esas huellas se materializan en las instalaciones, los Pasajes, que en un proceso híbrido presentan la feminidad  dentro de un lenguaje considerado como artesanal y exclusivamente desarrollado por mujeres, a saber, el bordado. En este trabajo, a pesar de que lo femenino sea el punto de referencia no se ha intentado darle un sentido de cuño feminista, pues creo que el ser humano está formado tanto por lo masculino como por lo femenino. Siendo así, reconocer este femenino como componente, significa buscar el equilibrio en la formación de cada uno.

En este sentido, los trabajos que utilizan en sus composición técnicas artesanales del universo femenino no deben considerarse de forma peyorativa como obras realizadas por mujeres, sino como obras que poseen la feminidad como algo independiente del género. Hay ejemplos de artistas masculinos que se han apropiado de esas técnicas en el desarrollo de su trabajo, como, entre otros, Bispo do Rosário que deshilachaba uniformes para utilizar el hilo para el bordado de sábanas, Fulvio Gianni que buscaba la desmaterialización del soporte y de la obra, Leonilson que asume su lado femenino en el momento en que utiliza el bordado como forma de expresión.

Así se constituyó una propuesta de investigación de la feminidad a partir de un espacio, conjugando en un proceso creativo las certezas y las dudas con las que carga el ser femenino y que permite expresar las inquietudes más íntimas que se guardan entre cuatro paredes, detrás de puertas que parecen cerradas con una llave que no existe.

Visitar las siete pasajes:

 El juego de la vida

 La espera

El ajuar

El pasaje

 La cena

Barreraje 

La gran tela