“Nossa terra, nossa casa, nossa gente”

Instalación, 1999

Las mujeres que en su día a día se ocupan de las tareas del hogar, en una rutina diaria, se convierten en el comienzo de todo referente para el reconocimiento de cada ser y la casa se convierte en este campo de especulación. A partir de ahí, se intensifica el uso de estas referencias. En una apropiación de estas actividades, la instalación de 1999 ‘Nossa terra, nuestra casa, nuestra gente’, utilizando un tendedero, tres sábanas con diseños de hierro bordado, un pantalón y un lavabo, construye un discurso poético en un intento de reflexionar sobre la situación de mujeres, hombres y sus reflejos en el contexto social, considerando su lugar de origen.